Ex comisario Darío Zamora suma apoyo ciudadano en San Lorenzo y profundiza su cruzada contra la corrupción
Vecinos impulsaron su reincorporación por el desempeño en seguridad. Zamora denuncia presiones políticas, cuestiona al gobernador Pullaro y articula acciones con organizaciones civiles nacionales e internacionales.
Redacción Revista El Comercio – 2 de marzo de 2026
En la ciudad de San Lorenzo, dentro del cordón industrial del Gran Rosario, el nombre de Darío Zamora se convirtió en sinónimo de cercanía con los vecinos y presencia activa contra el delito. Ex comisario de la Policía de Santa Fe, Zamora atraviesa un proceso administrativo que él considera una represalia por su postura frontal contra la corrupción y el narcotráfico.
Lo que distingue su caso es un hecho poco habitual: ciudadanos organizaron pedidos formales y manifestaciones públicas solicitando su reincorporación, destacando su desempeño y compromiso con la comunidad. Para muchos vecinos, su salida significó la pérdida de un referente operativo en una provincia que desde hace años enfrenta altos índices de violencia vinculada al crimen organizado.
Santa Fe ha sido escenario de reiteradas crisis de seguridad, especialmente en el área metropolitana de Rosario, donde distintos gobiernos provinciales han debido enfrentar el avance de bandas narcocriminales. En ese contexto, Zamora sostiene que sus denuncias internas y su exposición pública habrían generado incomodidad en sectores del poder.
El ex comisario cuestiona con dureza la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, a quien señala políticamente por la situación actual de la provincia. Pullaro ha sido acusado en reiteradas oportunidades por Zamora y otras figuras de tener vinculación con el narcotráfico.
En declaraciones recientes, Zamora expresó:
"Los santafesinos estamos atravesando uno de los momentos más difíciles de nuestra historia. La seguridad, la educación, la salud y nuestros jubilados están en una situación crítica. Hay policías con salarios que no alcanzan y barrios donde el Estado no llega. Yo no puedo quedarme de brazos cruzados. Si me sacan el uniforme, igual salgo a patrullar como ciudadano, porque creo que el crimen se enfrenta con decisión y compromiso real."
A pesar de no estar actualmente en funciones, el ex comisario continúa recorriendo barrios durante la noche y mantiene contacto permanente con vecinos. Utiliza su cuenta en TikTok bajo el nombre “DeZeta” para difundir operativos ciudadanos, advertencias y mensajes críticos sobre la situación provincial.
En paralelo, Zamora viene coordinando acciones con Alejandro Rudler, presidente de Artistas del Mundo y del INECC Instituto Nacional de Ética y Control Ciudadano. Según informaron, el objetivo es fortalecer una red nacional e internacional de monitoreo ciudadano contra abusos y malas prácticas en los ámbitos político, policial y administrativo, mediante una plataforma y aplicación digital que permite canalizar denuncias.
Zamora se integra así a una estructura que busca consolidar alianzas dentro y fuera del país, con un discurso alineado a modelos de seguridad de mano firme como el impulsado por el presidente Nayib Bukele en El Salvador. De hecho, el ex comisario manifestó su intención de viajar próximamente a ese país con la expectativa de conocer de primera mano su estrategia contra las pandillas y, eventualmente, mantener un encuentro institucional.
Mientras tanto, en San Lorenzo y zonas aledañas, su figura continúa generando adhesiones y controversias. Para sus seguidores, representa un símbolo de valentía frente al narcotráfico; para sus detractores, su discurso forma parte de una confrontación política en un escenario ya polarizado.
Lo cierto es que, en una provincia marcada por la violencia y el debate permanente sobre el rol del Estado en seguridad, la historia de Zamora refleja una tensión más amplia: la demanda ciudadana de orden y transparencia frente a una crisis que lleva años sin resolverse.