Más de la mitad de los economistas globales advierten sobre un posible debilitamiento de la economía mundial en 2026
Un sondeo del Foro Económico Mundial revela preocupaciones generalizadas pese a algunas proyecciones positivas regionales y un creciente comercio multilateral.
Redacción Revista El Comercio – 16 de enero de 2026
Un reciente informe del Foro Económico Mundial (WEF) reveló que el 53 % de los economistas encuestados considera que la economía global podría debilitarse en 2026, aunque este porcentaje es menor que las previsiones pesimistas de encuestas anteriores. El estudio, que será presentado en la próxima reunión anual del organismo en Davos, destaca que las tensiones comerciales, los ajustes en políticas arancelarias y las vulnerabilidades de deuda soberana son algunos de los principales factores que preocupan a los expertos.
A pesar de estas preocupaciones, el informe del WEF también identificó regiones y sectores con perspectivas relativamente más optimistas. En particular, el sur de Asia, liderado por India, fue señalado como la región con mayor expectativa de crecimiento fuerte o muy fuerte, con un 66 % de encuestados vislumbrando avance económico robusto. En contraste, las economías europeas recibieron percepciones más moderadas, con el 53 % de los especialistas esperando un crecimiento débil en 2026.
En cuanto a las principales economías, las expectativas de crecimiento para Estados Unidos tienden a situarse en un rango “moderado”, apoyadas por un mercado laboral todavía sólido, mientras que China también enfrenta expectativas más cautas, con menos de la mitad de los encuestados proyectando un ritmo de expansión vigoroso. El informe sugiere que, en este contexto, los acuerdos comerciales bilaterales podrían aumentar significativamente en importancia, y la inversión extranjera directa fuera de Estados Unidos y China también podría experimentar expansión, aunque con niveles diversos según la región.
Además, entre las tendencias económicas globales identificadas por el WEF se mencionan los reajustes en las cadenas de suministro internacionales, el impacto de la inteligencia artificial en los mercados financieros y productivos, y los límites cada vez más estrechos del espacio fiscal para muchos países. Estos elementos, combinados con el contexto político y geopolítico global, conforman un escenario desafiante para las políticas públicas y estrategias empresariales durante 2026.