Annobón celebró su independencia desde el exilio y renueva su reclamo de soberanía
Desde Madrid, la diáspora annobonesa celebró el 8 de julio con actos culturales, manifiestos y un llamado a la comunidad internacional para que reconozca su autodeterminación.
Redacción Revista El Comercio – 18 de julio de 2025
A más de 5.000 kilómetros de su tierra natal, la comunidad annobonesa volvió a reunirse este 8 de julio para conmemorar un nuevo aniversario de la independencia simbólica de la isla de Annobón. El acto, desarrollado en la ciudad de Madrid, reunió a líderes exiliados, artistas, activistas y ciudadanos comprometidos con la causa de la autodeterminación del pequeño territorio insular africano, que en 2022 proclamó su independencia de Guinea Ecuatorial.
Annobón, una isla de origen volcánico situada en el Golfo de Guinea, fue antiguamente colonia portuguesa y luego administrada por España hasta su descolonización en 1968. Hoy, su población —principalmente hablante del idioma criollo fa d’Ambô— denuncia un prolongado abandono, represión y marginación por parte del gobierno central de Malabo.
Desde la proclamación de independencia en el exilio, el movimiento Ambô Legadu (Herencia Ambó) ha sostenido acciones de visibilización internacional en defensa del derecho a la autodeterminación y la preservación de su identidad cultural. “Nuestra lucha no es contra un país, sino contra el olvido”, señaló uno de los representantes del gobierno en el exilio durante el acto conmemorativo.
Durante la jornada, se realizaron presentaciones artísticas, danzas tradicionales, lecturas de poesía en lengua fa d’Ambô y se expuso una muestra fotográfica sobre la historia colonial y contemporánea de Annobón. También se formalizó la entrega de una solicitud a la Cancillería argentina para que se evalúe establecer lazos culturales o diplomáticos con el pueblo annobonés.
Para la comunidad annobonesa dispersa por Europa, especialmente en España, la conmemoración anual del 8 de julio no es sólo una fecha histórica, sino una afirmación identitaria. Cada canto, cada relato y cada bandera izada representa la esperanza de algún día volver a caminar una tierra libre.
“No se puede silenciar a un pueblo que sigue cantando su libertad”, fue una de las frases más repetidas durante el encuentro, mientras los colores celeste y blanco —símbolos de la nueva república en el exilio— flameaban sobre los hombros de niños y mayores por igual.